jueves, 17 de enero de 2013

“No existe ‘el negro de la construcción’, es un trabajador más y punto”


En una conferencia de prensa realizada por integrantes del SUNCA Lavalleja en el Club Minas, acompañados por el gerente de esa institución Daniel Corbo, se anunció el convenio de acceso del trabajador y su familia a las actividades del Club Minas (ver tapa de Primera Página del lunes 14) y la apertura de las inscripciones para acceder al set de artículos escolares que el SUNCA entrega a hijos y nietos de trabajadores de la construcción a través del Fondo Social de la Construcción (FSC). Luego de la actividad Primera Página conversó con Miguel Ramírez, referente local del SUNCA, y con Jorge Moreira, integrante la dirección del FSC, sobre los alcances de estos convenios y otros a realizarse y el impacto social que tienen. 

Este convenio con el Club Minas rompe una cantidad de prejuicios sobre el rol social que tenía la institución, sobre todo de orden clasista y elitista, como que ahora ya no es solo para la “alta sociedad” minuana.

Ramírez – Es cierto, el que se crió en Minas lo veía con cierto prejuicio clasista, a lo que tiene que ser en realidad. El Club Minas abrió las puertas al pueblo, a Minas, con eslóganes como “el club es de todos”, y como trabajadores, de cualquier sector de la sociedad ya sea la construcción o la industria, podemos y tenemos que participar de estos lugares, es parte de la educación, del vivir diario, de cambiar el mundo, esto también forma parte de la cultura. ¿Cómo criamos a nuestros hijos? ¿Qué les damos? ¿A dónde van a estudiar? ¿Les damos las horas libres del día que hagan lo que quieran o les ponemos actividades como son el estudio de idiomas, de computación, los deportes que son tan importantes a varios niveles humanos, además de recreativo? Era impensado años atrás ver a trabajadores de la construcción entrar al Club Minas con sus hijos, eso era una realidad, y no la juzgo, ni la califico, pero hay también un prejuicio del trabajador que no tiene que tener. Hoy lo puede hacer, y lo tiene que hacer, por su calidad de vida y la de su familia.


El elitismo, el clasismo que había en el Club Minas, sumado a la parte económica alejaba a muchos trabajadores del alcance de asistir al club.

Es cierto, pero hoy hay otra realidad en la vida de los trabajadores de la construcción. Es cierto que nosotros (desde el SUNCA) estamos en una condición como trabajadores inigualable, organizativamente hemos conseguido muchas más cosas que muchos otros sindicatos, y creo que pesa mucho en nuestro sindicato el slogan “Unidad, solidaridad y lucha”. El compañero del FSC habló de los beneficios para los jubilados de la construcción, sin preguntar si estuvieron afiliados al SUNCA, y por encima del sindicato y de los FSC está el trabajador y su familia, creo que tiene que haber un cambio en la sociedad, y eso debe partir desde la cabeza de los trabajadores y también de la parte empresarial.

El SUNCA está teniendo una inserción social que no se había visto antes, como participar en eventos como la Navidad Serrana, donde el árbol ganador fue el que presentó el SUNCA de Minas.

Uno se siente orgulloso, lo del arbolito fue muy conmovedor (se emociona) porque los compañeros que son del sindicato muchas veces son castigados o mal mirados por la sociedad por ser sindicalistas, se los adjetiva mal ideológicamente, no importa el partido al que pertenezcan. Es una opción personal, importa que somos SUNCA, y que cuando se trabaja por los gurises, por su educación, su recreación, su calidad de vida, es una demostración que importan muchas más cosas que los derechos laborales concretamente. El año pasado en el Día del Niño fueron más de 500 gurises a la fiesta que les hizo el SUNCA en el Sparta, eso no tiene colores políticos, es darle a la familia del trabajador un espacio muy merecido. Y lo del arbolito fue ese reconocimiento de que estamos haciendo cosas, dando, participando con todos, con ganas.

¿El SUNCA ha propuesto también convenios a la IDL a través de la Dirección de Turismo?

Le planteamos a la directora de Turismo de la IDL, Analía Grandi, que el FSC firmara un convenio con la IDL -ya hay antecedentes con otras intendencias- que los trabajadores del SUNCA que lleguen al departamento hagan uso por el 50% y el otro 50 lo paga el fondo, de los lugares de la intendencia como los camping o un complejo. Es interesante, porque el fondo tiene cerca de 70 mil aportantes, lo que se reproduce a muchos más con la familia, y hay mucha gente de todo el país que quiere venir, cuando uno va a otros departamentos te dicen: ¡qué lindo Minas! Entonces que tenga los beneficios y que venga, eso va a repercutir en otros ámbitos. Aún no hemos recibido respuesta, todo lleva su tiempo, pero nos gustaría que se llevara a cabo porque es bueno para todos.

Hay otra propuesta del SUNCA respecto a las veredas.

Eso ya es como SUNCA, es un convenio con INAU y la IDL, es para arreglar veredas -la verdad que en Minas hay mucho para hacer-. La intendencia decide las veredas a arreglar, pone el material, el SUNCA pone la mano calificada y absorbemos para hacer el trabajo a menores infractores y no infractores de INAU. Esta institución tiene que poner un profesional que acompañe y haga un seguimiento de los gurises que van a trabajar, con su categoría de peón, y el arreglo sería luego cargado a la contribución inmobiliaria -supongo que se haría así-. Nos parece una propuesta buena desde muchos puntos de vista. Se conversó en dos oportunidades con el director de Servicios Sociales de la IDL, Mario Martínez, que manifestó interés, pero no hemos tenido respuesta. También se habló con Martínez de las Brigadas Solidarias del SUNCA, que llevan donadas más de 3.000 horas de trabajo en el país, con una entrega y un amor por parte de los compañeros que es fundamental para sacar adelante proyectos como son las viviendas del Plan Juntos, arreglos de escuelas, liceos, Caif. Se habló de dar una mano desde las brigadas también a través de la IDL.

¿Ustedes desde Montevideo cómo ven el trabajo del SUNCA Lavalleja?

Jorge Moreira - Con muy buenos ojos, porque se está trabajando el FSC  como se debe en la departamental de Minas, haciendo convenios, aprovechándolos y difundiéndolos, llegando a todos los trabajadores. Esto del club, que cuando se creó fue para un sector social al que no podían aspirar los trabajadores de la construcción, hoy el mundo ha cambiado, se debe sacar eso de que el trabajador de la construcción es un bicho raro, dejar de llamarlo “el negro de la construcción”, porque “el negro” es un trabajador que paga sus impuestos, que compra en el mismo supermercado que todos, que mueve el sistema económico del país como nadie, y que tiene que educar a sus hijos, y lo quiere hacer en el mejor lugar. Es un trabajador y punto. No existe “el negro de la construcción”, hay que sacarle eso a la sociedad, hoy puede venir con su familia al Club Minas, comer en el mejor restaurante de Minas, puede ir al Parque de Vacaciones, es un trabajador más, y por eso no tiene que haber diferencias sociales y eso lo queremos demostrar, y este es un enorme y terrible paso al insertar al trabajador de la construcción en el Club Minas y vamos a seguir con otras instituciones, en todas partes del país a través del FSC. Este tipo de acuerdos, convenios, y posibilidades de generar beneficios en el trabajador es fundamental, y felicito a la departamental de Lavalleja y a los compañeros de Minas, por el trabajo que realizan. 

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