miércoles, 17 de octubre de 2012

“Hoy puede ser un gran día y mañana también”


Por Gorge Gómez

“No hay nada más bello que lo que nunca he tenido/ nada más amado que lo que perdí/ perdóname si hoy busco en la arena/ esa luna llena que arañaba el mar”

(Lucía, de Joan Manuel Serrat)  

Eran muchas las expectativas ante el espectáculo “Serrat íntimo”, muchos de los que fuimos coincidimos que había cierto miedo a la decepción, ¿un imitador? ¿un homenaje?

Joan Manuel Serrat es único, y por lo tanto difícil, complicado, por cómo dice, por lo que dice, por cómo va hasta el fondo en sus canciones.

Y comienza. Pero ¿Cómo? Con la sala a oscuras, y se oye la grabación de Ignacio Copani cantando “Maldito Serrat”, que es un verdadero tributo.

¿Cómo siguió? Y ahí se prenden las luces y aparece José Luis Cairo y los músicos, cantando “sin hacer de Serrat”, sino diciendo, expresando, y sintiendo con una espléndida voz, con una dicción clara y segura, sin ninguna afectación sobre el escenario, imprimiéndole a cada tema entrega, estudio, y con una comunicación con el público -que era un número importante esa noche en el teatro Lavalleja- como de un ritual, allí estaban diciendo y cantando, interpretando y sintiendo todos, e iba de un tema a otro creciendo la emoción, con golpes fuertes como cuando canta “Esos locos bajitos”, o “Benito”; o momentos de religiosidad con “La saeta” de Antonio Machado; o de regocijo con “Mediterráneo”, “Hoy puede ser un gran día” o “Algo personal”; o sacudirnos con “Las nanas de la cebolla”, esa obra mayor de Miguel Hernández, que Serrat hizo una conmovedora canción, pero es con todas las canciones que de una manera u otra, a quien le gusta Serrat tiene en un pedazo de piel metida sus canciones.

¡QUÉ EQUIPO!

José Luis Cairo supo rodearse de tres excelentes músicos, Julio César Aroztegui  (teclados), Fernando Bigliante (bajo) y Gonzalo Pérez (percusión) ¡cómo sonaron! ¡cómo midieron los tiempos! No hubo un desajuste, el sonido fue limpio, perfecto. Lo acompañó Analaura Orrego en algunas canciones, con buena voz.
Y hubo más, Sandra Gutiérrez dijo algunos textos de Serrat, como “Padre”, un poema canción bastante desconocido que él lo canta casi siempre en catalán, que tiene una fuerza y actualidad magistral, -y así lo dijo Sandra-, con una claridad e interpretación corporal y vocal magníficas, al igual que en “Donde quiera que estés”, un hermoso poema de amor. También junto al actor Juan Duarte escenificaron “Penélope
”, “Las nanas de la cebolla”, con conmovedora eficacia de ambos. Sin desperdicios. 
Y llegó el final, y no nos queríamos ir del teatro, este teatro Lavalleja que nos sorprende cada pocos días con un espectáculo mejor que otro, se sale con mucho aprendizaje y satisfacción, con mucha emoción y no alcanzó que terminara con “Fiesta”, o que siguiera agregando canciones. Queríamos más.

Cairo y su grupo supo encontrar el tono justo para hacer este magnífico “Serrat íntimo”, que dan ganas de volver a escuchar, a ver, a sentir … seguramente vuelvan.

En el pequeño programa agradecen al público por acompañarlos, y desean que “ojalá disfruten como nosotros lo disfrutamos al hacerlo”, ese es uno de los secretos de este estupendo espectáculo.

“Quizás porque mi niñez/ sigue jugando en tu playa/ y escondido tras las cañas/ duerme mi primer amor,/ llevo tu luz y tu olor/ por dondequiera que vaya,/ y amontonado en tu arena/ guardo amor, juegos y penas”. (Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat)

0 comentarios :

Publicar un comentario