miércoles, 13 de mayo de 2020

José Apecechea: “Cuando se deteriora un mural, hay que cambiar, pintar otro”

“QUEREMOS LLENAR MINAS DE MURALES EXPRESANDO NUESTROS SENTIMIENTOS Y LOS DE LA GENTE”
La semana pasada, el artista plástico José Apecechea (Minas, 1979) culminó un mural en el Parador Arequita, donde colmó de luz, color e imágenes una de las paredes del lugar. “En este mural recreé un paisaje californiano, busqué hacer un mural contrario a lo que tenemos acá, y me gustó meter en el dibujo la camioneta Combi, como un retrato de las vacaciones, de los viajes, y que resalte sobre lo demás, pinté con una aspiración realista”, dijo Apecechea frente a la obra. 

¿Cómo armas un mural? 
Empiezo por un reconocimiento de la pared, la miro bien, evalúo qué puede ir en esa pared, voy haciendo el dibujo, después hago una cuadricula, que también la hago en la pared, y ahí plasmo el dibujo a través de la cuadrícula lo paso a la pared. Luego empiezo a seleccionar los colores, porque me importan mucho, es parte de la vida del mural. 

En las temáticas de los murales se pueden ver propuestas como cómic, abstractas, realistas. ¿Cómo surge la idea?
Surge, por el lugar, por la pared, yo he hecho temática del cómic, del arte pop -que quedan muy buenos-, abstracto no he hecho, pero en cualquier momento me largo a hacerlo. 
Antes de fijar el mural, ¿haces algún proceso en la pared, limpieza, revoques o aprovechas sus imperfecciones para fijar ahí el mural?
Siempre reviso bien la pared antes de pintar, en esta pared en Parador Arequita le pedí a un amigo, ‘El Cacano’ Alejandro Soria, que me lo pintara,  fue él quién me hizo como el lienzo de la pared, en este caso la pintó toda de blanco. 

¿Cuánta vida tiene un mural? 
Es muy variable la vida de un mural, depende de la ubicación, de la intemperie si es total o parcial, el trabajo que hace el sol en la pintura, puede durar hasta cinco o seis años, pero yo una vez que pinto un mural no lo retoco más, lo dejo, que el tiempo haga con él lo que tenga que hacer, y cuando se deteriora, hay que cambiar, pintar otro, expresar otros sentimientos para que la gente vea otras cosas. 

¿Te parece que en Minas hay bastante cultura muralista? 
Sí, sí, Minas tiene una lista grande e importante de murales, que además está en continuo movimiento, se están haciendo muchos murales y están muy interesantes las propuestas, y más interesante es ver como se prende la gente, que los estudiantes se interesen por hacer murales está bueno, sí creo que hay cultura muralista. Y considero que deben haber murales en toda Minas, yo quiero que se llene Minas de murales, porque esta es una ciudad oscura, la gente siempre está mirando la paja en el ojo ajeno y no en el suyo, hay un poco de mala onda, y eso me gustaría cambiar con muchos murales, cambiar con muchos colores y mostrar otras cosas.  

¿Te gusta trabajar en grupo haciendo los murales? 
De las dos maneras me gusta hacer los murales. Es una experiencia hermosa la que tenemos con Diego Besón y Gabriela Martínez pintado murales, y también de las otras, porque vivimos una experiencia que nos enseñó cosas, fue una experiencia dolorosa y fue la primera vez que hicimos uno, que fue cuando hicimos el mural de Batlle y 25 de Mayo, que había quedado tan lindo, un elefante, una abeja, enormes, coloridos, y lo tuvimos que borrar, porque hubo gente que no estaba de acuerdo, pero eso también genera ganas de hacer más, y más. Espero que volvamos pronto a hacer uno los tres, estamos viendo dónde hacerlo. 

¿Hay devolución espontánea de la gente cuando ve los murales?  
La gente es impresionante, por las redes sociales, o cuando te ven en la calle, te dicen que siga pintando murales, o como recién que me vieron con la escalera en la calle y me dijeron: ‘José seguí pintando, las cosas que hacen llenan el alma, dan alegría a este pueblo gris’. Hay gente que te da para adelante. Por eso queremos llenar Minas de murales expresando nuestros sentimientos, y los de la gente. 

Respecto a tu pintura de taller ¿Cómo vas, seguís pintando cuadros? 
Sigo en mi tallercito, siempre estoy pintando, ahora durante la cuarentena estoy pintando mucho, me he expresado imponente. El tallercito lo tengo acá en el Parador Arequita donde estoy viviendo con una familia con todas las letras. Dibujo mucho de noche, estoy encuadrando con Julio Ferret que tiene la libertad de elegir el marco que él ve que corresponde, porque tiene una muy buena percepción de mis obras, siempre hay un juego, una correspondencia entre mi pintura y el marco que él pone, Ferret sabe muchísimo. 

¿Pensabas exponer pronto? 
Pensaba en abril hacer una nueva exposición, pero con esto que estamos viviendo del coronavirus no se pudo, iba a estar dentro de los festejos de Minas y Abril, en el Quincho del Parque Rodó y bueno, veremos si la hacemos este año, o la dejamos para el año que viene. Además mis exposiciones siempre tienen ambientación para que el público perciba o sienta otras cosas, no solo ver cuadros, que haya música, texturas, aromas, en la última puse manzanas por todos lados, y la gente lo sentía, y lo agradecía, o sea que lo que quería lo había logrado, darles algo más que las pinturas. Y en esta próxima también estoy pensando cómo la voy a ambientar, ya tengo unos 18 cuadros, de varias temáticas, porque me gusta experimentar, cuando hice la facultad (de Bellas Artes) experimenté en los distintos rubros de las artes plásticas, pintura, cerámica, fotografía, igual que cuando pinto, hacerlo con diferentes técnicas, ahora estoy con tiza pastel, que me encanta, da unos esfumados, unos colores especiales.  

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