martes, 7 de julio de 2015

La que se fue con sus misterios y pasiones: Delmira

Se presentó en el teatro Lavalleja - colmado- el grupo “Rajatablas” con el espectáculo "Entre Nosotros Delmira", puesta en escena de la obra teatral de Milton Schinca “Delmira”.
Según un informe de prensa, el grupo Rajatablas, “es la unión de dos vertientes, por un lado la experiencia de Amalia Quintela en la ciudad de Pan de Azúcar con ‘Catorce teatreando’ en los años noventa, que luego se transformara en "Grupo 14" del 2002 en adelante. Por otro lado Lorena Rocchi oriunda de Minas, donde comenzó sus primeras actuaciones en la Casa de la Juventud y en la Comedia Municipal de Lavalleja entre los años 1975 y 1980. Entre 1988 y 1991 Lorena cursó y egresó de la Escuela de Artes Escénicas ‘La Gaviota’. Se traslada a Piriápolis, formará el grupo ‘Salsipuedes’, brindando espectáculos teatrales desde 1996 hasta el 2002, que parte a España donde  seguirá haciendo teatro”. Hoy, lleva adelante un curso de arte escénico en la Casa de la Cultura de Solís de Mataojo.
Rajatabla es un nombre importante en el teatro internacional. Corresponde a un legendario grupo venezolano creado en 1971 por el director Carlos Giménez, con una profunda enjundia creativa, provocadora, rebelde y de libertad expresiva y de principios. Según explicó Rocchi, no fue tomado por esa referencia el nombre, sino porque la propuesta “es rajar las tablas del escenario, desde la creación, desde la entrega, desde los personajes”. 

SCHINCA Y “DELMIRA”

No queda clara cual fue la intención de cambiarle el nombre original a la obra “Delmira”, por “Entre Nosotros Delmira”. Rocchi dijo que “antes de la obra se proyectan diapositivas sobre la vida de la poeta Delmira Agustini, (Montevideo, 1886 - 1914) y se escuchan varios poemas de la poeta grabados”. Es cierto, pero no agregan nada al espectáculo, lo que importa es la obra, que escribió el poeta, dramaturgo y escritor Milton Schinca (Montevideo 1926 – 2012), autor de excelentes obras como “Bulevar Sarandí”, sobre la vida de Roberto de las Carreras, o una zaga de obras históricas como “Bernardina Frogoso de Rivera”, “Ana Monterroso de Lavalleja”, “Las artiguistas” interpretadas por la actriz Estela Castro. También escribió “Los Blanes”, que luego pasaría a llamarse “Nuestra Señora de los Ramos”, por nombrar solo algunas. En narrativa “Hombre a la orilla del mundo”, una mirada sobre Artigas en el Paraguay, o crónicas como “Mujeres desconocidas del pasado montevideano”, o las desarrolladas en “Bulevar Sarandi”, que fueron parte de un programa de radio.

DOS DELMIRAS, DOS MUJERES

El abordaje que hace Schinca en “Delmira” de la poeta es provocador y exigente. Crea dos Delmiras (dos actrices hacen el personaje): la hija tímida y centrada dentro de su casa junto a sus padres; y la poeta, la fogosa, la incomprendida por sí misma -varias veces lo dice en la obra- y por la sociedad, y todo gira en un ejercicio teatral profundo, pero claro e iluminado, que sorprende al público y lo atrapa, acompañada de los personajes centrales en la vida de Delmira: Enrique, el marido; el padre Santiago Agustini, la madre María Murtfeld Triaca, André Giot de Badet, Manuel Ugarte y Rubén Darío. Con un lenguaje poético, pero también contundente y realista, Schinca recorre tramos de la vida de Delmira, a través de escenas cortas y notablemente ensambladas, y aunque se sabe el final, es sorprendente y límpido.

GRAN DIRECCIÓN

La dirección de Amalia Quintela y Lorena Rocchi fue ajustada, segura. La obra no decae, se va potenciando con movimientos acertados, creando climas muy intensos y rápidos a la vez, fluye con gran delicadeza la acción. Apoyadas en una iluminación, sonido y vestuario acorde, y una muy bien resuelta escenografía, consiguieron un espectáculo que gustó mucho al público, el que salió emocionado y conmovido.

CRECIENDO

Las Delmira de Gabriela Invernizzi y Silvana Alonso dieron esa dualidad que busco Schinca, expresando esa belleza, misterio, lujuria, poesía y fatalidad. El resto del elenco Andrés Ubal, Gabriel Pérez, Pablo Acosta y Lorena Rocchi -aunque algunas veces no daban el “physique du rôle” (el físico del personaje)- consiguieron salir con dignidad  ante la tan alta exigencia de la obra.

FUERTE VOCACIÓN

Está bueno que un grupo de teatro se ponga exigencias, trabaje, y transite sobre grandes textos. Sabido es que el teatro, como hace pocos días decía a Primera Página Gabriela Iribarren, es ante todo es vocación. “Nadie se decide por esto para enriquecerse, pero son carreras fundamentales de la humanidad, y son las bases de la cultura y de cualquier transformación social, porque el arte y el teatro en particular lo que hace es levantar valores”. Y Rajatablas demuestra tesón, trabajo y vocación.
La gira que trajo al grupo Rajatablas a Minas, está dentro de las exigencias del Premio Pro Cultura de la Intendencia de Maldonado, con el que fuera galardonado dicho grupo.


Por Gorge Gómez


Foto: Escena de la obra. (Foto de Barujito Foto/Jorge Peña)

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