viernes, 4 de septiembre de 2015

Una hermosa reserva natural, a pasos de Minas

Al llegar a la Reserva Natural Salus -antes conocida como “Parque Salus”- da la impresión de estar en un lugar en pleno desarrollo, y con mucho trabajo. Y es así. Hay árboles recién plantados, hay lugares donde se han quitado otros -casi siempre de especies introducidas, no indígenas, que estaban enfermos o muertos-, carteles de orientación o indicativos recién colocados, y otros en preparación. Y hay mucho, mucho trabajo en la conservación de la flora y la fauna naturales del lugar.
El ingeniero agrónomo Eduardo Méndez -nuestro anfitrión en la visita que hizo Primera Página al lugar-, con una maestría en manejo de áreas protegidas, es el coordinador de esta reserva, y tanto él como los dos guardaparques que trabajan directamente con él tienen tareas de sobra, desde recibir anualmente a decenas de miles de visitantes, muchos de ellos escolares, hasta la supervisión de la construcción de un moderno centro de interpretación, que permitirá a los visitantes conocer mejor la reserva, la naturaleza y la importancia de conservarla. Todo ello, teniendo como vecino a la mayor planta de agua mineral del país y una de las más grandes del continente.
La reserva tiene una superficie de 1.298 hectáreas. Una parte de la reserva se encuentra al Sur de la Ruta 8, y otra parte al Norte, al Oeste del Cerro del Verdún. En el área hay registradas 70 especies de árboles y arbustos, 21 especies de mamíferos, 13 especies de reptiles y 7 especies de anfibios. Hay una población importante de guazubirá, y a partir del 10 de julio del año 2014 se registró en el predio la presencia de individuos de Margay (Leopardus wiedii), un felino americano un poco más grande que un gato doméstico con pelaje parecido al de un leopardo, y que vive en los árboles. Es un animal en peligro de extinción, y que sin embargo hemos podido registrar en varias oportunidades a través de cámaras trampa que hay colocadas en el predio.

Cuando comenzó a reorganizarse la reserva, luego de una decisión de la empresa Danone, propietaria de Salus, hubo que hacer énfasis en el ordenamiento territorial y el uso, y regularizar por ejemplo qué áreas podían utilizarse para pastoreo animal y cuáles no, tanto para la preservación de la naturaleza como de las cuencas que recogen el agua mineral célebre en todo el mundo por su calidad.
La reserva de Salus es un área de visita permanente, que recibe anualmente unas 100.000 visitas, y solamente entre setiembre y diciembre llegan al predio cerca de 10.000 niños de escuelas de todo el país. “Esto representa una oportunidad para que quien nos visite aprenda más de su país, de su flora, su fauna, y de lo que cada uno puede hacer para mejorar el ambiente”, cuenta Eduardo.
La reserva trabaja junto con la ONG Vida Silvestre Uruguay, miembro de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, y tiene conocimiento y experiencia en conservación de la biodiversidad.

DE PARQUE A RESERVA

El "Parque Salus" pasó a ser "Reserva Natural Salus" en agosto de 2014, luego de un intenso proceso de trabajo, y pretende ser reconocida por los uruguayos por su compromiso con la conservación de los recursos y áreas naturales y el patrimonio cultural. Junto con Vida Silvestre han planificado exhaustivamente el trabajo para los próximos años.
Al llamado “Plan de Manejo” de la reserva -obligatorio para que sea considerada una reserva natural- se le suman otros cuatro programas. Uno es el Programa de Manejo Ganadero, que actualmente se utiliza en función del mantenimiento de la biodiversidad y del entorno de las fuentes de agua, y no solamente de la producción de carne. “Tenemos el objetivo de utilizar el ganado vacuno como un herbívoro más, y regulando la carga animal y los tiempos de pastoreo y descanso, favorecer los pastos autóctonos”.
Otro de los programas es el de Control de Exóticas Invasoras Leñosas. Con este plan se busca conservar y mejorar el estado de conservación del monte autóctono fundamentalmente, afectado en buena parte del Uruguay por especies exóticas que empobrecen el monte y modifican su estructura, como el Ligustro y la zarzamora. “El cuidado del monte autóctono es fundamental para nosotros, ya que es el hábitat de muchas de las especies de la fauna existente en el predio”. En este marco, ya están en marcha las primeras experiencias con ganado caprino, para el control de ciertas especies exóticas que contaminan el monte natural y las praderas.
El tercer programa es el de Ordenamiento del Uso Público, que se encarga de la mejora, la adecuación, y el ordenamiento de los espacios de uso público, donde se propone la construcción de un centro de interpretación, la realización de senderos interpretativos, un mirador de aves para quienes realizan avistamiento de aves, etc. Un cuarto programa es de Investigación y Monitoreo, que define la realización de todas las investigaciones necesarias para conocer más la calidad actual de los ecosistemas existentes, la flora, la fauna y sus interacciones.

VISITAS GUIADAS

Diariamente se realizan visitas guiadas en cuatro horarios, 9:30, 11:30, 14:00 y 16:00 hs. Las visitas guiadas son gratuitas, y hay que anotarse previamente a través de sitio de internet http://www.salus.com.uy/reservasalus/, con un mínimo de 48 hs de antelación. Se realizan dos tipos de visita guiada: una, en el entorno del parque de la Fuente del Puma, habilitada para grupos entre 10 y 40 personas, y otra, en el Sendero del Cerro del Aguila para grupos entre 10 y 20 personas.


(Nota de Redacción: parte de la información fue obtenida de respuestas que el ingeniero Méndez brindó en una entrevista al Semanario Arequita, que el propio Méndez compartió con Primera Página)

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