sábado, 27 de agosto de 2016

Javier Umpiérrez propuso colocar placa en homenaje a Julio César Grauert

El miércoles 17 de agosto, en la sesión de la Cámara de Diputados, el representante nacional por Lavalleja, por el Frente Amplio, Javier Umpiérrez, realizó en Previos una exposición, en la que expresó:
“Señor presidente: tiempo atrás, el compañero y coterráneo, contador Daniel Tais, me obsequió uno de sus libros, cuyo título es El Teatro Escudero (Para que no me olvides). En esa obra el autor, entre otros relatos, hace una reseña de los teatros del Uruguay y, obviamente, del ex Teatro Escudero, construido en 1880, en la ciudad de Minas, originalmente llamado Teatro Unión.
El trabajo pretende dar una idea de las características arquitectónicas del Teatro Escudero, recordar a algunos artistas famosos que allí actuaron y comentar los principales acontecimientos históricos que ocurrieron en aquellos momentos, porque la verdadera forma de saber cómo es la ciudad donde se vive consiste en descubrir la historia que en ella se oculta, y nos ha quedado la sensación de que existe un poder no tangible que se encarga de secuestrar y esconder del conocimiento de los minuanos cosas que son tremendamente importantes en la formación de la identidad. Por eso se vuelve imprescindible cultivar las raíces que tanto necesitan las sociedades para identificarse.
En uno de los relatos de este libro, que tituló "La infamia", se refiere a la figura de Julio César Grauert, político uruguayo nacido en 1902, y a su participación en un acto público, el último antes de su muerte, en el Teatro Escudero, en el año 1933, en plena dictadura de (Gabriel) Terra.
Cuenta el profesor Miguel Lagrotta: "A fines de octubre de 1933, bajo la dictadura de Terra, con motivo del cuarto aniversario de la muerte de Batlle y Ordóñez, se realizaron una serie de actos locales cerrados que contaban con autorización policial. El 23 de octubre se realizó un acto en el Teatro Escudero de la ciudad de Minas, siendo los oradores María Inés Navarra, Federico Capurro Calamet, Julio César Grauert, Pablo Minelli, Juan F. Guichón, Carlos Massiotti y Aldo Ciasullo. La sala desbordó de público y fueron colocados parlantes en la calle, en las esquinas del teatro; fue un pronunciamiento de los batllistas contra la dictadura de Terra donde hubo discursos muy combativos. Después del acto, trascendió que se había librado una orden de arresto contra Grauert, Minelli y Guichón, por parte del Jefe de Policía de Lavalleja, Sr. Bonino, por considerar que los discursos de aquellos incitaban a la violencia contra el gobierno, contraviniendo las disposiciones vigentes. Los oradores se habían trasladado a un café de la localidad, acompañados de numerosas personas y allí la policía les comunicó que deberían presentarse como detenidos en la comisaría local, a lo cual Minelli les respondió que no iban a acatar esa orden de arresto.
Finalmente la policía de Minas desistió de arrestarlos allí mediante el uso de la fuerza y, siguiendo órdenes superiores, se limitó a escoltar la caravana de vehículos que partió de regreso a Montevideo con los oradores y acompañantes residentes en la capital. Eran cinco automóviles entre los cuales estaba el coche de Minelli donde viajaba este junto a Grauert y Guichón.
El viaje de regreso fue muy accidentado, ya que fueron detenidos varias veces por destacamentos armados: primero al salir de Lavalleja y más adelante, en Solís, por el comisario de esa localidad que quiso practicar allí mismo el arresto; hubo nuevos cabildeos en los que se manejó la posibilidad de que se presentarían ante las autoridades correspondientes una vez que llegaran a Montevideo. Pudieron seguir la marcha hasta que llegaron a las proximidades de Pando donde se produjeron hechos que desencadenaron la muerte de Grauert dos días después […] con solo 30 años de edad".
Señaló Umpiérrez en la Cámara: “Entendemos importante que en el ex Teatro Escudero, en la ciudad de Minas, donde hoy funciona un local bailable, podamos recordar este hecho histórico mediante una placa que lo rememore y que sea la Junta Departamental de Lavalleja la que tome este asunto y lo resuelva. Es necesario recordar el crimen de un gobierno dictatorial y que el momento histórico sea resaltado.
Evocar una figura más allá de los partidos necesariamente lleva a plantearnos un alto en nuestro camino para reflexionar. También nos impulsa a ver cómo muchas veces la técnica del silencio sistemático hace desaparecer a una figura del debate diario y la coloca en una especie de tumba del olvido; lamentablemente, los uruguayos somos expertos en esto. Ante el gran olvido uno se encuentra con que no sabe por dónde comenzar porque, en realidad, quiere despojarse de la indignación, aunque inmediatamente se dé cuenta de que no es otra cosa más que la muy humana rebeldía ante la injusticia, esa sana rebeldía que nos dignifica.
Solicito que la versión taquigráfica de mis palabras se envíe a la Junta Departamental de Lavalleja y a los medios del departamento”.
Seguidamente se pasó a votar, por orden del presidente de la Cámara de Diputados, Gerardo Amarilla. Una vez votado se proclamó afirmativo, por cincuenta y ocho votos en cincuenta y nueve diputados.



Nota de Redacción: Julio César Grauert era una de las figuras más promisorias del Partido Colorado al momento de ser asesinado. Fue el primer legislador y periodista asesinado por una dictadura en el país. Como estudiante terciario fue cofundador de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU).
Grauert fue herido de bala en el ataque policial, pero no murió allí. Fue llevado a un calabozo, y se le negó asistencia médica. Falleció tres días después, desangrado y con una gangrena gaseosa.
Unas 30 mil personas participaron de su sepelio, y muchas de ellas se enfrentaron a la Policía terrista, que reprimió la marcha. El féretro, llevado en hombros, llegó destrozado al cementerio. Su asesinato marcó a fuego a la dictadura terrista.

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